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Dr. Tae-Sup Lee

Lee

“Nuestra gran vocación es prestar ayuda al prójimo y a los necesitados; es nuestra razón de ser y la norma de conducta que guía nuestras vidas.” Esto es lo que cree nuestro presidente Tae Sup Lee, y esta es la forma como ha tratado de vivir su propia vida. Durante su año presidencial, tratará de hacer lo posible por infundir en todos los Leones este gran compromiso de servicio voluntario.

La toma de posesión de nuestro 87º presidente internacional fue la culminación de toda una vida dedicada a triunfar en medio de la tragedia, conseguir logros profesionales y sociales y cumplir activamente el deseo de ayudar al prójimo siempre que fuera posible. Para Tae-Sup Lee todo comenzó hace 64 años en Corea, en la ciudad de Suwon, provincia de Kyongui, a unos 48 kilómetros al sur de Seúl. Sus padres murieron en la guerra de Corea, y él y dos hermanas se fueron a vivir con unos parientes en Seúl.

Terminó estudios de secundaria en el Colegio Kyongui, el más prestigioso en el país, recibiendo notas más altas que cualquier otro alumno en los 100 años de existencia de ese colegio. Ya en la Universidad Nacional de Seúl, el joven Tae-Sup Lee fue nombrado uno de los ocho coreanos destacados, y fue el único estudiante coreano que en 1960 tuvo una entrevista con el entonces presidente de EE.UU., Dwight D. Eisenhower. Desempeñó las funciones de presidente de la Federación de Estudiantes y fue uno de los dirigentes de la revolución estudiantil que motivó la renuncia, en 1960, del presidente Syngman Rhee.

Graduado de la universidad, continuó estudios en EE.UU., en el Massachussets Institute of Technology (M.I.T.), obteniendo en 1966, en apenas dos años y medio, su doctorado en ingeniería química. Todavía estudiando en el M.I.T., contrajo matrimonio con Haing-ja, con quien se había conocido en la escuela secundaria. Haing-ja, ahora socia de un club de Leonas, acaba de terminar su segundo año en la presidencia de la Young Women’s Christian Association de Seúl. El matrimonio Lee tiene dos hijos varones: Bung-Kiu, abogado empresarial residente en Nueva York, y Tai-Guiu, profesor de ingeniería química en la Universidad Yonsei en Seúl. Bung-Kiu y su esposa, Keioung, tienen dos niñas, Lauren y Michelle, y un niño, Mathew. La familia del doctor Lee sigue creciendo, con el reciente matrimonio de Tai-Guiu y Seungyun, gestora de inversiones bancarias.

Antes de comenzar estudios en M.I.T., prestó dos años de servicio militar obligatorio en el ejército coreano. Después de recibir el doctorado en M.I.T., trabajó seis años como ingeniero de investigación y desarrollo en la compañía petrolera Shell, en Nueva Jersey. Al regresar a Corea en 1972, el doctor Lee obtuvo la posición de presidente del conglomerado Textiles Pungham, Ingeniería Daewoo y Korea Steel Chemical Company; al mismo tiempo ejerció la presidencia y dirección de la Fundación Coreana para la Energía Nuclear, entidad gubernamental para el desarrollo de la energía nuclear.

En 1978 presentó su candidatura y resultó elegido a la Asamblea Nacional de Corea, siendo el miembro más joven de ese cuerpo deliberativo. Prestó servicio durante cuatro períodos, hasta el año 2000. También fue ministro de Asuntos Políticos de 1983 a 1985, y ministro de Ciencia y Tecnología de 1986 a 1987. nuevamente, en ése entonces era el más joven de los miembros del gabinete. En este último ministerio, estuvo a cargo de los planes a largo plazo para la investigación y desarrollo de las ciencias y la tecnología en Corea, y vio el establecimiento de la primera estación científica coreana en Antártica.

El país estaba en ruinas cuando en 1953 terminó la guerra de Corea, y entre los que comenzaron a enviar ayuda económica y artículos de primera necesidad para reconstruir el país, se encontraban los Leones. “El pueblo coreano no lo ha olvidado” dice Lee, “y cuando un amigo de estudios me invitó en 1975 a una reunión de su club de Leones, acepté con entusiasmo. Inmediatamente quedé muy bien impresionado por el calibre de los socios del Club de Leones de Seúl Sejong, todos ellos personas prominentes en la comunidad: funcionarios, periodistas, directores de empresas, médicos...”

Por esa época, había una gran demanda de servicios médicos en las zonas rurales del país, y su club organizaba operativos médicos en esas comunidades. Para mediados de 1980, la atención médica en Corea ya estaba tan desarrollada, que se podían obtener servicios médicos en todas partes. Actualmente, su club mantiene un hogar para niños y niñas discapacitados, cercano a Seúl. Muchos clubes de Leones coreanos se dedican a proyectos del medio ambiente. Uno de sus proyectos fue la construcción de un “parque vial infantil”, en donde los niños aprenden normas de seguridad en tráfico automotor y peatonal. “Todos estos proyectos y servicios de los Leones me hicieron ver que yo quería vivir para ayudar al prójimo y contribuir al mejoramiento de la sociedad”, dice el presidente Lee.

Fue aceptando diversas posiciones en su club y llegó a ser su presidente. Muy poco después fue jefe de zona y luego de región. En 1986 fue elegido gobernador del distrito 309-A (ahora distrito 354-A) y en 1987 llegó a la presidencia del consejo. Fue director del Foro Leonístico de Extremo Oriente y Sureste de Asia en 1986 y en 1993. Fue también vicepresidente del Comité Anfitrión de la 78ª Convención Internacional, celebrada en Seúl. En 1993 fue elegido director internacional y, segundo vicepresidente internacional, en la 84ª Convención Internacional, en Indianápolis, EE.UU.

“No cabe duda”, insiste Tae-Sup Lee, “para que la Asociación Internacional de Clubes de Leones realmente sea lo que puede ser, tenemos que tener un mayor número de socios. Por lo tanto, en mi mandato, haré hincapié en los programas de aumento de socios, sobre todo en ingresar a los clubes muchas más mujeres. Téngase en cuenta que el 52% de la población mundial son mujeres, pero ellas son apenas el 13% de nuestro total de socios. Esto es algo que debemos cambiar, si queremos seguir siendo la principal organización de servicio.”

El presidente Lee también sabe que hay que ampliar la capacidad de nuestra fundación y de su programa SightFirst. Tanto él como su esposa han recibido la Mención Amigo de Melvin Jones en la categoría Progresiva, así como otros 5.800 Leones coreanos. El doctor Lee también cree que los Leones deben participar más de lleno en programas juveniles, con el fin de preparar a los jóvenes a ser los líderes de mañana. “Si queremos que los jóvenes, hombres y mujeres, se interesen por servir a sus comunidades y al prójimo, en sus países y en todo el mundo, debemos desde ahora hacerles ver la importancia del servicio.”

El lema del presidente Lee, Innovación: Portal hacia nuestro futuro, es para animar a los Leones a usar la creatividad en organizar y llevar a cabo actividades de servicio e incrementar nuestras filas, pero siempre manteniéndose fieles a los valores tradicionales que dieron pábulo a la Asociación Internacional de Clubes de Leones.

“Tenemos que hacer lo posible para que en este año el aumento de clubes y socios sea el punto focal de nuestras actividades”, dice el presidente Lee. “Tenemos que adaptarnos al cambio sin olvidar quiénes somos. Ampliando nuestro alcance, echaremos raíces más profundas. Todo ello es posible, de hecho, necesario, si verdaderamente queremos que la asociación continúe su misión de servicio.”

“Siempre que los Leones decidan hacer algo en pro de sus comunidades y traten de mejorar sus clubes y quieran conseguir más socios, tienen que ser creativos y, posiblemente, deban hacer las cosas como no se habían hecho antes. Haciéndolo, no tendremos duda que la innovación es el portal hacia nuestro futuro”, afirma el presidente Lee.